Hábitos atómicos: Descubre cómo mejorar un 1% cada día.

Contenido

Introducción
Conclusiones
—–Planificar es esencial
—–Haz pequeñas buenas acciones todos los días
—–Conviértete en lo que quieres ser
—–El interés compuesto explicado por Jame Clear en «Hábitos atómicos»
—–La meta no es lo importante
Notas importantes del libro

Introducción sobre el libro «Hábitos atómicos»

Si el libro de James Clear, «Hábitos atómicos», ha vendido más de 3 millones de copias será porque se lo merece. A menudo, los libros de autoayuda, o como prefieren decir los expertos ahora, los libros de superación personal, te muestran el camino. Pero, las pautas que te dan para andarlo, o son muy débiles o no son tan convincentes, porque a las pocas semanas se nos olvidan los propósitos. «Hábitos atómicos» es diferente. Sus enseñanzas calan dentro nuestro, de tal manera, que no se borran de nuestra cabeza tan fácilmente.

Las 5 conclusiones que he sacado del fabuloso libro son las siguientes:

1.- Planificar es esencial

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Planificar

Planificar tiene una importancia de la que nadie duda. En mi caso, como escritor, he planificado miles de veces como va a ser el proceso de mi novela. He leído libros de autoayuda al respecto. En mi planificación, incluyo el cuidado del físico (Mens sana in corpore sano). Les he dado la importancia que se merecen a la alimentación y al ejercicio. Además, he programado sesiones diarias de meditación en mi agenda. Me he organizado, con Excel, con gráficos, incluso con organigramas. Pero, ¿cuántas veces ponemos un esfuerzo enorme en la planificación y se queda todo en agua de borrajas? En mi caso particular, he dedicado semanas a organizarme. Me digo a mi mismo que empezaré cuando tenga una mesa más grande, una franja horaria sólo para escribir, que la luz que entre por la ventana, etc.

En el libro «Hábitos atómicos», de James Clear, se insiste en que dediques algo de tiempo en planificar, pero sobretodo, y lo más importante a la acción. Si quieres subir al Everest empieza a dar pasos, si quieres hacerte cocinero de 5 estrellas saca las sartenes, y en mi caso, si quieres ser escritor, coge un lápiz y un papel, o incluso, una servilleta y empieza a escribir. Donde sea, como sea, no es necesario tener todo planificado al dedillo. Pasa ya a la acción, porque muchas veces ponemos tanto esfuerzo en la planificación que cuando llegamos a la parte de la acción ya estamos cansados.

2.Haz pequeñas buenas acciones todos los días.

Cuando nuestros ancestros se topaban con un animal salvaje hambriento en medio de la selva, su cuerpo entraba en un estado de estrés con el objetivo de salvar la vida. En nuestros tiempos, los animales salvajes ya no suelen comer personas. Tenemos otro tipo de problemas, no tan graves como un león hambriento. Pero nuestro cuerpo no distingue y, a diario, ante los problemas cotidianos, el cuerpo todavía se piensa que está en mitad de la selva y genera estrés. Este es uno de los problemas que tenemos en la actualidad en occidente, y que espero seamos capaces de mejorarlo. En el libro «Hábitos atómicos«, James Clear, nos habla de un tema parecido al de leones, respecto a lo que tenemos escrito en nuestros genes.

Nuestros ancestros, cuando realizaban una acción provechosa obtenían, en un plazo corto de tiempo, el beneficio, y, al igual, cuando cometían un acto incorrecto, el «castigo» no tardaba en llegar. En nuestros tiempos eso ha cambiado. Puedes meter 50 euros en un fondo de jubilación y hasta pasados 30 o 40 años, no obtener ningún tipo de beneficio. Al igual, puedes fumar y que no venga una desgracia hasta pasado mucho tiempo. La clave, según el libro de «Hábitos atómicos» consiste en ser conscientes de que si yo escribo tan solo 100 palabras todos los días, en 1 año tendré 36.500, y en 2 años 73.000. Una novela.

La conclusión a la que llega el libro, y con la que estoy de acuerdo, es que todos los días hay que hacer pequeños actos, que con el tiempo se convertirán en montañas. Creo que fue Bertrand Russel quien dijo «“Las cadenas del hábito son demasiado ligeras para sentirlas hasta que son demasiado pesadas para romperlas”, Esta es una inteligente frase que deberíamos tener en cuenta.

3.- Conviértete en lo que quieres ser.

Si quieres ser escritor, habla como un escritor, come como un escritor, anda como un escritor, adquiere esa identidad. Por ejemplo, en el caso de que desees dejar de fumar conviértete en un no fumador. Si alguien te ofrece un cigarrillo, no contestes, «no, gracias, estoy dejando de fumar», porque así serás un fumador dejando de fumar. Contesta, «no, gracias, no fumo», porque ya no eres un fumador. Crea la nueva identidad de lo que quiere ser y los cambios serán más sencillos. “Cada acción que realizas es un punto por el tipo de persona en la que deseas convertirte” . Es la frase que se puede leer a este respecto en el libro de “Hábitos atómicos»·

4.- El interés compuesto, explicado por James Clear en «Hábitos atómicos»

“Todos los rendimientos de la vida, ya sea en riqueza, relaciones o conocimiento, provienen del interés compuesto”. El interés compuesto gana fuerza con el paso del tiempo. Si inviertes 100 euros al 10% de interés compuesto, el primer año ganarás 110, pero el segundo año ganarás el 10% de 110 y así se seguirá incrementando cada vez más.

En los hábitos pasa algo similar. En «Hábitos atómicos», James Clear nos muestra el ejemplo de un entrenador de un equipo de ciclista británico, Dave Brailsford, que decidió poner en práctica esta teoría. Se propuso que su equipo debía mejorar un 1% en todo lo implicado en el ciclismo y así, los beneficios serían enormes al cabo de un tiempo.

Y siguiendo este procedimiento, después de “casi cien años de mediocridad”, el equipo ciclista británico, de pronto, estaba en lo más alto del Tour de Francia y de los Juegos Olímpicos. No subestimes el poder del interés compuesto.

5.- La meta no es lo más importante.

«Si las personas exitosas y las fracasadas comparten las mismas metas, entonces la meta no puede ser lo que diferencie a los ganadores de los perdedores.» – escribe James Clear. Fijar metas no es la clave del éxito. El sistema es el que nos ayuda a progresar. Es lo más importante. “No te elevas al nivel de tus metas. Te elevas al nivel de tu sistema” – dice el libro «Hábitos atómicos».

Desarrolla un buen sistema, que se adapte a ti y tendrás más posibilidades de conseguir tu éxito que dedicando tiempo a establecer unas metas.

Notas importantes del libro «Hábitos atómicos»:

Disfrutamos de una vida de calidad si nuestros hábitos también son de calidad.

Es necesario dar más importancia a los pequeños actos. No sobreestimar las grandes decisiones.

Los hábitos son el interés compuesto de la superación personal.

La trayectoria que sigues es mucho más importante que los resultados en el momento.

Los resultados son la medición retrasada de tus hábitos. Su fortuna será la medición retrasada de sus hábitos económicos. Su salud será la medición retrasada de sus hábitos de nutrición. Su sabiduría será la medición retrasada de sus hábitos de estudio.

Eres lo que comes, se dice en nutrición. Obtienes lo que repites, se dice en «Hábitos atómicos».

Los hábitos, en principio, no parecen marcar la diferencia, pero en un momento dado, como caídos del cielo, llegan los beneficios.

Ser pacientes en fundamental.

Unos objetivos claros, pero más importante aún, unos sistemas que aúpen a conseguirlos.

Es necesario concentrarse en un buen sistema, no tanto en establecer metas.

Las metas sólo sirven para definir hacía donde queremos ir.

Existen personas que, con grandes metas, consiguieron el éxito, y en esas nos fijamos, sin darnos cuentas la cantidad de personas con grandes metas que no consiguieron alcanzar sus logros.

Si no estás logrando lo que deseas cambia el sistema.

Intenta solucionar lo que está en tu mano, los problemas externos, que no puedes resolver, déjalos a un lado.

Estate satisfecho con cada paso, con cada pequeño acto bien hecho. Con un pensamiento de metas retrasas la felicidad hasta conseguirla.

Disfruta del proceso más que del resultado.

Disfruta del juego (el sistema) y no de ganar o perder (las metas).

Los hábitos atómicos son diminutos hábitos que conforman parte de un sistema.

Para mantener un sistema de actos necesitas creer en ellos.

Es necesaria una identidad estable y acorde con el sistema elegido.

Incluye los hábitos en tu propia identidad.

El cambio de identidad es el cambio principal que activa todo el proceso.

Elimina la actual imagen de ti mismo para dar cabida a la nueva identidad.

El proceso de construir hábitos es en realidad el proceso de convertirse en uno mismo.

Los pequeños hábitos bien hechos, aparte de obtener pequeños beneficios, aportan confianza en uno mismo.

Determina quien deseas ser y muéstratelo a ti mismo.

Pregúntate: ¿Qué clase de persona querría obtener esos resultados?Ahora, debes ser esa persona.

Elegir una identidad no es para siempre, la puedes cambiar cuando desees.

Cuando adquirimos un nuevo hábito debemos ser conscientes de lo que sentimos a lo largo del proceso.

Planear cómo integrar el nuevo hábito en nuestra vida.

Ser muy específico a la hora de definir los nuevos hábitos.

Lo material crea la necesidad de más cosas materiales. El llamado efecto Diderot.

La opción preferible es la más evidente.

Los malos hábitos se retroalimentan.

No sólo es importante adquirir hábitos buenos, sino, más importante aún, es acabar con los malos hábitos.

Para solventar el problema de los malos hábitos hay que seguir una táctica a corto plazo.

El deseo de una recompensa nos empuja actuar, no la recompensa en sí misma.

«Los comportamientos más probables reforzarán los comportamientos menos probables». El Principio de Premack. Agrupa los hábitos de los obtienes placer con los hábitos nuevos que quieres crear.

Elige un grupo de amigos donde existan los hábitos que tú quieres lograr.

Nuevos hábitos crean nuevos enlaces neuronales que se afianzan con la repetición.

Cuando tú mismo te propones un compromiso, esto te ayuda a controlar tus actos y a valorarlos.

Los compromisos te dan fuerzas a la hora de enfrentarte a la tentación.

Complica los malos hábitos para dificultar llevarlos a cabo.

Usa la tecnología para ayudarte con el control de los hábitos. Alfred North Whitehead escribió: “La civilización avanza ampliando el número de operaciones que podemos realizar sin pensar en ellas”.

Si nos sentimos satisfechos al realizar un hábito es más fácil que lo repitamos.

Seguir las 4 leyes: Un hábito debe ser obvio, atractivo, fácil y satisfactorio.

Se valoran más las recompensas inmediatas que las que se obtendrán en un futuro.

Regla Cardinal del Cambio de Comportamiento: Lo que se premia inmediatamente se repite. Lo que se castiga inmediatamente se evita.

Sólo los hábitos que te dan algún tipo de satisfacción son los apreciados.

Los premios o refuerzos aumentan las probabilidades de que realice el hábito.

El control del proceso de creación de hábitos buenos y eliminación de los malos da buenos resultados.

No somos seres perfectos. Ser conscientes de la debilidad de nuestra especie y de que podemos fallar.

Charles Goodhart: “Cuando una medida se convierte en un objetivo, deja de ser una buena medida”.

Cuando realizamos un mal hábito, cuanto más inmediato sea el precio (el castigo) que pagamos por el error, más improbable será que la repitamos.

Diferentes personas, diferentes capacidades. Los genes predisponen, pero no establecen nuestros comportamientos.

Los hábitos deben estar adaptados a la personalidad de cada uno. No se debe optar por el hábito más común, sino por el que le quede como un guante a tu personalidad.

Evita tus debilidades y fomenta tus fortalezas.

Las personas experimentamos una mayor motivación cuando trabajamos en tareas que están justo al límite de nuestras habilidades. Ni mucho esfuerzo ni poco, lo justo.

El esfuerzo debe ser un 4% más de nuestra competencia actual para estar inmerso en una actividad, según los científicos.

Aprende a gestionar el aburrimiento. Para mejorar necesitamos repetir, pero repetir es aburrido. El aburrimiento puede arruinar nuestro éxito.

La importancia de establecer horarios.

Cuanto más arraigada esté nuestra identidad en nosotros, más la defenderemos.

Lograr el éxito no consiste en alcanzar una meta, sino en establecer un sistema que funcione.

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